
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse, aunque ahora sea imposible. No podemos ser niños eternos ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. Los hechos son irremediables y hay que dejarlos ir. Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes... y aprender a llevar el futuro sabiendo y sintiendo en nuestras propias carnes que la injusticia está al orden del día.
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